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HISTORIA

El terreno fue comprado por el español José Raventós, quien con el sueño de poder reproducir zarzuelas y operetas, se decide utilizar el terreno para la construcción del actual teatro. José Fabio Garnier Ugalde, Dramaturgo y arquitecto, diseña el teatro. 

La construcción se da el día 8 de febrero de 1927; para concluir con la inauguración el 7 de octubre de 1928 con la representación de la Compañía de Operetas de Esperanza Iris. En el año 1960 se le agrega una nueva galería, también se le incluye una nueva pantalla para cinemascope. Unos siete años después, en 1967, la madrugada del 23 de abril se da un incendio que destruye la sala.

A principios de la década de los setentas, el Ministerio de Cultura, Juventud, y Deportes, surge con la idea de comprar el teatro y renovarlo, lo cual logra alcanzar un tiempo mas tarde. En diciembre de 1981 se da una preinauguración del teatro, pero poco después se cierra el acceso al publico para terminar la restauración.

La reinauguración se da el 6 de marzo de 1985; y el 7 de abril del año siguiente , el diario oficial del gobierno, "La Gaceta", anuncia la ley 7023 que le da al Teatro Melico Salazar la posición de "Institución cultural especializada" del Estado Costarricense.



ARQUITECTURA

El edificio del Teatro Popular Melico Salazar se encuentra construido en concreto armado y mampostería de ladrillo, técnica constructiva de la que fue pionero en el país. Su arquitectura es de tipo neoclásico tardío muy libre con respecto a los cánones académicos, en concordancia con otras obras de Garnier. Sus fachadas son de orden gigante y estética corintia, con un pedestal a escala humana por donde se abren las puertas y las ventanas a nivel de la acera. En el segundo piso, cuenta con balcones balaustrados sostenidos por mascarones, que se alternan con otras ventanas. Sus relieves decorativos son de corte modernista, obra del catalán Gerardo Rovira, en cuyo taller se hicieron los frisos, capiteles y modillones.

En el edificio destacan las tallas que adornan los frontones curvos de los accesos principales que dan a la Avenida Segunda y la Calle Central: dos musas flotantes se reúnen alrededor de un arpa, en medio de motivos florales barrocos. Figurillas masculinas, que parecen estar en medio de un coloquio, se repiten continuamente en el friso.

En la actualidad, se considera a este edificio uno de los iconos patrimoniales histórico-arquitectónicos de Costa Rica.



DEDICATORIA

Debe su nombre al tenor costarricense Manuel Salazar Zúñiga (3 de enero de 1887 – 6 de agosto de 1950) también conocido como Melico, y que, por su voz de oro, llegó a ser reconocido en el ámbito mundial, tanto en Europa, como en todo el continente americano. Cantó en el Metropolitan Opera en Nueva York, entre otros. Además cantó junto al célebre tenor italiano Enrico Caruso.

Biografía

Existe una gran discrepancia entre varios autores e investigadores con respecto al lugar del nacimiento del gran tenor costarricense Manuel «Melico» Salazar. La gran mayoría de autores que han escrito al respecto aseguran que Manuel Salazar nació en la ciudad de Cartago, ya que fue la ciudad donde creció. Sin embargo, después de algunas serias investigaciones, se logró determinar que Melico Salazar nació en la ciudad de San José el 3 de enero de 1887. Fue el quinto de un total de siete hijos, de la humilde familia formada por Nazario Salazar y Rafaelita Zúñiga.

A los 9 años, su familia se traslada a vivir a Cartago, donde recibió sus primeras lecciones de solfeo y canto. Tenía 10 años cuando su madre lo llevó a apreciar por primera vez en su vida una ópera, en 1897, durante la presentación en el Teatro Variedades de la obra «Lucia di Lammermoor» de Donizetti, presentada en San José por la compañía italiana de Mario Lumbardi.

Con respecto al lugar de donde realizó sus estudios, se habla de que estudió en las Escuelas Graduadas, hoy Escuela Buenaventura Corrales, conocida también como Escuela o Edificio Metálico en San José y en el Colegio Seminario.

Una de las primeras ocasiones en que la prensa destaca su voz fue el 5 de noviembre de 1904, a los 15 años de edad, cuando el periódico «El Noticiero» dedica una crónica a lo ocurrido en una fiesta solemne en San Rafael de Oreamuno de Cartago, en donde destaca que «sobresalió la voz privilegiada del tenor Manuel Salazar».

La fama de su voz comenzó a extenderse poco a poco por el resto del país, hasta que el 29 de diciembre de 1904 actuó por primera vez en el Teatro Nacional de Costa Rica, atendiendo una invitación de su maestro, José Joaquín Vargas Calvo. El resonante éxito obtenido esa noche le valió la oferta de clases gratuitas de canto y solfeo.

A los 17 años, hace su debut oficial en San José en el teatro Variedades, interpretando la zarzuela «Los Bohemios».

En 1907 obtiene una beca para estudiar canto en Italia, en la ciudad de Milán, donde conoce a quien luego sería su esposa y compañera para el resto de su vida, la turinesa Angiolina Viassone Cantero, con la que contrajo matrimonio el 22 de marzo de 1914.

Carrera

Sus aptitudes vocales fueron reconocidas desde muy joven y la idea de viajar a Italia fue concebida, al menos, desde el año de 1906. En 1902 con 15 años de edad entra al escenario por primera vez con la zarzuela «Cádiz». Al llegar a suelo italiano en 1907, es acogido por la familia del pianista y compositor Albise Castegnaro y se inicia su época de estudiante en el viejo continente. Estos estudios llegan a su culminación con el debut que realiza en el Teatro dal Verme en el papel masculino principal de la ópera «Lucia di Lammermoor» en 1914. Tres años antes, el 22 de abril de 1911, había debutado en Costa Rica con «Cavalleria Rusticana» de Pietro Mascagni y con «I Pagliacci» de Ruggero Leoncavallo, con la misma compañía de Lumbardi que había visto de niño. A partir de ese momento, y de la mano de la compañía de Lumbardi, Melico extendería su fama por CentroaméricaEstados Unidos y el resto del mundo.

En 1913, el tenor hace su tercera visita a Italia, en momentos en que vivía toda su gloria el inmortal Enrico Caruso. Melico y Caruso llegaron a conocerse e incluso hubo una ocasión, en 1917 que Salazar lo sustituyó, a raíz de que el famoso tenor italiano estaba indispuesto, en el transcurso de una presentación que ambos realizaron en Cuba, con obras de Verdi. En Milán, Melico canta como tenor principal en «Gli Zingari», de Leoncavallo.

El 31 de diciembre de 1921, debuta en el Metropolitan Opera House de New York, sustituyendo al indispuesto tenor Giovanni Martinelli, en la ópera «La Forza del Destino», junto a Rosa PonselleGiuseppe Danisey bajo la dirección de Gennaro Papi. Su participación en dicho escenario se considera en la actualidad el logro más grande de su carrera. Siguieron posteriormente funciones de «I Pagliacci», «Aída», «Andrea Chénier», además de haber participado en dos conciertos cantando fragmentos de «Tosca» y de «Aída». Toda esta actividad la desarrolló entre el 31 de diciembre de 1921 y el 22 de abril de 1923.

De 1929 datan sus primeros registros sonoros, ya que antes de esa fecha, Salazar se había negado a grabarlos. Estos registros no han logrado conservarse. En 1930 grabó una película con fragmentos de «Otello» de Verdi, la cual se ha conservado como una muestra única y valiosa del arte de Salazar. Posteriormente, siguió exponiendo su arte por muchos años hasta 1938, cuando regresa a Costa Rica para fundar, en 1940, la Ópera Nacional. Tras esto, dedica su vida a dar clases y a su familia.